Cuentas qué necesitas
Escribes el motivo o lo dictas por voz. Con eso se identifica qué tipo de profesional hace falta.
Describes qué necesitas y la aplicación avisa a los profesionales disponibles más cercanos. Uno acepta, ves su llegada en el mapa y recibes el reporte de la atención al terminar.
Cuatro pasos, sin llamadas ni intermediarios. Todo ocurre dentro de la aplicación, desde la solicitud hasta la calificación.
Escribes el motivo o lo dictas por voz. Con eso se identifica qué tipo de profesional hace falta.
La solicitud llega a los profesionales disponibles del área. El primero que la acepta queda asignado.
Sigues el trayecto en tiempo real y puedes escribirle o llamarlo mientras el servicio está abierto.
Al cerrar la atención queda constancia de lo que se hizo, y tú calificas al profesional.
Atención domiciliaria de salud, no sólo enfermería. Todos con tarjeta profesional verificada antes de recibir su primera solicitud.
Una solicitud de salud contiene lo más delicado que una persona escribe sobre sí misma. Estas tres reglas no son promesas de marketing: están impuestas en la base de datos, no en la aplicación.
Ningún profesional recibe solicitudes hasta que su tarjeta profesional ha sido revisada y aprobada.
El profesional ve la zona antes de aceptar. La dirección y el teléfono aparecen al aceptar y dejan de verse cuando el servicio se cierra.
El recorrido registrado durante una visita se elimina de verdad al cumplir el plazo. Lo que se conserva es el reporte de la atención.
Trabajas cuando quieres y decides qué solicitudes aceptas. La aplicación te lleva la agenda, el historial de atenciones y tu reputación.
Es una sola, y la misma cuenta sirve para las dos cosas: al entrar eliges si necesitas atención o si vas a prestarla. Un profesional también se enferma. Está en preparación y aún no se ha publicado en las tiendas.